Turismo e identidad: La naturaleza como punto de partida

Luego de más de un siglo de contacto con el turismo, Tigre decidió profesionalizar su apuesta uniendo a productores, artesanos y proveedores de servicios para convertirse en una opción para todo el año.

Mucho tiempo antes de que llegaran los españoles a las orillas del Río de la Plata a principios del siglo XVI, las tierras del actual partido de Tigre estaban pobladas. En las islas han sido hallados diversos túmulos o cementerios indígenas, de pueblos canoeros guaraníes que vivían de la pesca y el cultivo de maíz, con una alfarería poco evolucionada.

Esta región, que primero se denominó pueblo de Las Conchas, tuvo apogeo comercial a fines del siglo XVIII para luego sufrir vaivenes y convertirse hacia el año 1900 en un espacio turístico donde se producían frutas y maderas, además de dulces, conservas, embutidos y licores había aserraderos y talleres de carpintería. En 1916, el tren eléctrico que llegó desde Buenos Aires le dio un empujoncito. Casi un siglo después, Tigre vuelve a erigirse como un destino cultural, turístico y comercial con marca propia y proyección internacional.

Hace poco más de cuatro años, la comunidad de Tigre se propuso quebrar la estacionalidad de la afluencia turística, que hasta ese momento se reducía al verano y las épocas más cálidas de la primavera, para convertirse en un destino de primera categoría a nivel nacional y para todo el año.

Roberto Romero, Director Ejecutivo de la Agencia de Desarrollo Turístico de Tigre, explica que se llevaron a cabo dos líneas de trabajo. En primer lugar, pusieron el foco sobre el parque de prestadores, que no tenían costumbre ni estructura para ofrecer servicios turísticos durante todo el año. En paralelo, iniciaron una reconfiguración de la marca Tigre, “para la cual llevamos a cabo un esquema de promoción agresivo y de alto impacto, con prensa nacional e internacional, participación en ferias, generación de eventos de altísimo impacto y de primera línea, en los que apuntamos no sólo al público local sino también a los turistas”, explicó.

Los frutos del Delta 

Dicho camino de crecimiento también incluyó el aspecto gastronómico. “En 2008 hicimos un análisis que indicó que el Tigre carecía de una identidad gastronómica. Observamos que si bien la zona era reconocida como muy linda, y se destacaba la posibilidad de ver el Delta, el puerto de frutos y su naturaleza, los establecimientos no tenían un servicio gastronómico de calidad”, describió Romero.

En consecuencia, se pusieron a trabajar para mejorar la calidad de la cocina de la región, y decidieron realizar una reconversión de los menúes. Para eso, lanzaron el concurso “En busca del menú Tigre”, al que año tras año se presentaron más de cuarenta restaurantes del partido de Tigre con una propuesta de entrada, plato principal y postre en armonía con la identidad del lugar. “Fue un concurso muy exitoso, porque los locales se sumaron, y porque con el tiempo las cartas fueron creciendo, mejoraron su calidad, e incorporaron ingredientes relacionados con el Delta, como hierbas, frutos o pescados de río”, sostuvo el Director Turístico.

Moderno y tradicional

Romero sabe que para estar a la vanguardia hay que innovar constantemente. Conoce las fortalezas de su lugar, pero crea nuevas para seguir potenciándolo. “El Delta es nuestro producto estrella, y creo que es tan importante como las Cataratas del Iguazú, Bariloche o Mar del Plata. Tenemos 5 millones de turistas por año, muchos de los cuales vienen por el Delta, pero además de alojarse en una isla o salir a pasear, hoy cuentan con un circuito cultural muy importante, uno comercial como el puerto de frutos, y otro de entretenimiento donde se destaca el Parque de la Costa y el casino…” Por eso, generaron y fortalecieron nuevas zonas gastronómicas, como el Paseo Victorica, el Puerto de Frutos, la Bahía Grande de Nordelta, el Boulevard Sáenz Peña o la zona de la Avenida Liniers, que comenzará a denominarse Paseo de los Antojos.

De igual manera, se realizó una reconversión del puerto de frutos. A productos típicos como el mimbre o el bambú, trabajados en forma artesanal, se agregaron otros de vanguardia. “Hoy conviven los tradicionales productores de mimbre con marcas de primera categoría en indumentaria, diseño o muebles, porque la verdad es que hay diseños para todos y el público lo ha venido demandando. Al consumo hay que activarlo ofreciendo nuevas propuestas”, sostuvo.

Y concluyó orgulloso: “Hoy tenemos atracciones para estar vigentes y ser considerados como una opción de primera cada vez que alguien quiere salir a pasear o entretenerse, y a sólo 30 kilómetros de Buenos Aires”.

destacado

Tigre recibe a 5 millones de turistas por año.

Estrategias para crecer

Las iniciativas turísticas de Tigre no quedaron desligadas del polo productivo de la zona como tampoco del reconocimiento a sus pobladores. Así, bajo el lema “Viví Tigre todo el año” se han creado promociones especiales con descuentos y beneficios para quienes viven y/o trabajan en la localidad.

El otro aspecto desarrollado tiene que ver especialmente con la identidad. “El objetivo es que el remo sea al Tigre lo que el esquí a Bariloche. Y por otro lado, que los chicos que estudian o los jóvenes y las personas mayores que trabajan y se desarrollan en este lugar tengan en el turismo una actividad para reconvertirse, con grandes proyecciones de crecimiento”, sostuvo Roberto Romero, Director Ejecutivo de la Agencia de Desarrollo Turístico de Tigre.

Y la última arista explotada es la integración. A partir del programa Tigre Integra, que va a cumplir un año, ya hay por lo menos 50 restaurantes que ofrecen a personas con celiaquía la posibilidad de contar con un menú especial.