Un andar espirituoso
Las diferentes rutas del vino que entrelazan nuestro país invitan a los visitantes a despertar sus sentidos en este Camino. En Catamarca, el pueblo de El Puesto, por ejemplo, se descubre con una bodega familiar que produce vinos tintos dulces de uva de cereza y ahí cerquita nomás, en Palo Blanco, mientras se aprecia la belleza del paisaje se puede degustar de un boyarda casero. Las dos forman parte del recorrido espirituoso que abarca El Camino de las Bebidas.
Ya en la zona del Cuyo, además de las grandes bodegas, uno puede sorprenderse con emprendimientos familiares con tradición viñeteras, enclavados, incluso, en medio de las montañas.
También desde la región de sierras y mar, en el centro de la Argentina, cervezas artesanales de estilos que van de lo clásico hasta lo exótico. Y licores patagónicos, elaborados sin aditivos ni conservantes, como aquellos que se pueden saborear en Senillosa, Neuquén, dejan en los visitantes una satisfacción con gusto a dulce de leche o anís. Su gusto invita a todos a seguir recorriendo una Patagonia 100 % dulce y espirituosa.
Andar y sentir el Camino de las Bebidas en Caminos y Sabores es una experiencia gratificante de principio a fin, donde el visitante conoce a fondo el trabajo de familias emprendedoras.
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